Y es solo un poco de sugestiva imaginación…
Un café tibio anexando las nocivas noticias del diario
una cotidiana expresión ciudadana.
¿Para que llamar la atención?
Ella pasa frente a mí todas las tardes, presurosa, elegante.
Con su saquito marrón.
Y he aquí, quien entre líneas la describe…
Es el hombre que se deja llevar por el impulso acelerado
de su respiración.
Ella, me observa, sonríe cómplice y se desentiende de la
mañana de hoy.
¿Será que hemos sido tan buenos actores en alguna vida
pasada?
¡Buen momento para otra regresión!
Nueve A.M.
Hora indicada para jugar al amor.
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