Vivir… Morir…
¡Nacer y existir de vuelta!
Florecer en este instante vale y valdrá la pena.
Todos tenemos en nuestros destinos un final garantizado,
todos tenemos la posibilidad de lograr una vida nueva.
Y los instantes solo se tejen bajo los umbrales circunstanciales
de nuestras permanencias.
Somos y seremos dueños de nuestras propias realidades.
Vivir, es mejor que ser calavera.
Vivir… Morir…
¿Comprendes la diferencia del desenlace?
Cada uno tiene el don de renovarse, de sentirse como
quiera.
Vivir siempre es un arte, morir.
Es ser calavera.
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