VOZ: MARIANA RIVAS
Si necesitas odiarme…
odia.
-no buscaré
respuestas-.
La puerta es un umbral
absurdo
en los llanos de tu
inconciencia.
Amalgamas la mirada
insultante,
Ingobernable, se
esgrime tu lengua inquieta…
muerdes el señuelo de
tu propia carne.
Y fluyen las palabras
que envenenan.
¡Quién será el más
cobarde!
Nunca sabrás la
respuesta.
Si te consuela
odiarme… odia.
- hay lunas y habrá
luneras-.
Pero al caer la noche,
recuerda…
que no habrá abrigos
ni gabardinas
para tus escamas
somnolientas.
¡No muerdas tus
propios labios!
Y cierra de una vez
por todas, la puerta.
Yo me quedaré sentado…
esperándote.
Aquí afuera.
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