En las simples cosas, hay mundos complejos.
La vida interactúa con la propia vida,
es su propia razón y ejemplo.
Y ya no nos sentimos vulnerables, somos inmortales o ajenos.
Sin darnos cuenta que somos parte de un todo
y que en este todo caminamos dispersos.
¿Qué sería si tan solo comprendiéramos nuestro letal efecto?
Cada acción radica un cambio constante a vivir,
en una introspección mutable a seguir.
Sin mejores ejemplos.
Y todos en este mundo seguimos girando sobre pretextos.
El mundo nos padece como especie.
¿No estaremos dando cuenta de esto?
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