En las
sensaciones simples, converge mi calma.
Fluyes a cada
instante repentino con tu mirada.
Me sumerges, me
sumerjo y la nada es nada.
Estás latente,
atraviesas y rompes el cristal de mi alma.
Llegas sigilosa
por las noches
y al despertar
te marchas.
Ya no concibo juzgar
realidades opacadas,
te anexas
perfectamente a este corazón doliente.
Pero al
despertar te marchas.
He visto las
sombras difusas que aun te desgarran,
la profundidad que
ahoga tus sensaciones.
Te engañan.
Sé que disimulas bien, que me
sonríes.
Pero esas lágrimas acompañan tus
mañanas.
Contemplo
reflejos de amor en tus ojos cuando te marchas,
Y me sumerjo, y te sumerges en un
mar rabia.
Dejemos que las
rompientes decidan sobre complicidad amarga.
Él, aun te esta esperando para
desayunar.
Yo, aguardaré una vez más en calma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario