Un
minuto a traspié del segundo y la realidad exclama.
Beso
tus labios tibios y la noche azul.
Me
atrapa.
¿Qué
mejor melodía intuitiva que tu expresión cotidiana?
Escucho
tu voz y mis letras eclosionan en singulares palabras.
He
notado a la luz despertar con sigilo en tus ojos por las mañanas.
El
palpitar de tu cuerpo y mi cuerpo buscan las noches largas.
¿Qué
mejor alegoría que la que le brindas a mi alma?
Sobrevuelas
como un pájaro pequeño,
buscas
deseos sin escalas.
Y
a tu lado el trajín es efímero e
indefenso,
fortaleces
con tus deseos mi alma.
En
tus alas sobrevuelan instantes abyectos,
me
llevas como un niño a tus momentos.
Tu
noche azul, siempre me apaña.
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