Gamas a las nostalgias, matices alegres a los deseos.
Salpica tu ilusión en estas hojas blancas,
mis brazos aun siguen abiertos.
Y a las gemas de tantas ignorancias, un collage
de momentos,
se mezclan y reestructuran los esbozos del
tiempo.
Sé que soy yo quien siempre escribe…
Pero nunca expresaré del todo lo que pienso.
Necesito un poco más de la esencia de tu alma,
tus mágicos colores decoran mis pretextos.
Y a contraluz, tus suaves expresiones hablan.
Las redenciones radican en nuestros momentos.
Sin ti, no concibo el sentido oportuno del arte.
Sin ti, todo es un gran cuadro de pretextos.
¡Qué maravilloso...!
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