sábado, 17 de septiembre de 2011

EQUIDAD - Diego Martín Antón



Rara vez confundo la fe con lo que siento,
pasos a traspié de la mediocridad urbana.
Ejidos constantes de tantos momentos.

Despierto y el sol no es más que un foco in situ en el cuarto ambulante de mis afectos,
la luz varía con cada mujer que se poza complaciente sobre la almohada.
Y se desnuda a merced de sus propios pretextos.

Todo fluye en el nexo constante de la alquimia intratable de mi propio juego.
Escribo y me inundo entre tantos recuerdos ciertos que jamás traicionan mis sueños.
La sal, permeable al roce casual de las sabanas siempre se vuelve silencio.
Porque he  aprendido, a ser un escribiente cómplice y sincero.

Boca que besa las bocas sensatas…
 Muerde y morderá el anzuelo primero.

Y como un pez me sumerjo en los mares que desangran
porque me sobran agallas para no ser un simple señuelo.

Boca que besa las bocas sensatas…
 Muerde y morderá el anzuelo primero.

Busco en la esencia de la piel aforismos de mi calma.
Rara vez confundo mi sed con los sentimientos.


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