Luminar pretensiones sosegadas
tornándonos un fuerte sol a cada intento,
vislumbrándonos en brillantes acciones añoradas.
Escapándonos de tantas sombras extrañas y reflejos.
Y aflorar, con la fuerza de cada vórtice inquieto de
nuestras almas,
como un fénix presuntuoso, emerger crecientes de nuestros
propios fuegos.
El calor humano transmite en su esencia mágicas sensaciones
inesperadas.
Redimiéndonos con
su intensidad resoluta de oscuros momentos.
Y brillar en cada mañana, en cada tarde, en cada noche…
Para sentirnos un poco más intensos.
Encendernos es un buen comienzopara entibiar de una vez por todas nuestras almas.
Para
encandilar sombríos recuerdos.
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